Emprosadamente.

Las noches se hacen largas si no siento tu respirar en mi pecho y las mañanas son amargas si no me despiertan tus besos. Somos un solo mundo que funciona con su propia gravedad, no nos besamos, nuestros labios juguetean, y tímidas nuestras lenguas esperan su momento. Porque se que te derrites cuando recorro tu cuerpo a besos. Ya besándote la oreja noto tu piel estremecerse y al bajar, por tu cuello, me gritas que pare, en el fondo ambos queremos seguir, y lo hacemos, mis labios bajan por tu cuello tan despacio que mi boca puede contar las pulsaciones de tu ritmo acelerado, pero esto no es suficiente y continuo besando tu pecho que tanto me cuesta entender, ahora estoy en tu vientre, besando lentamente tu piel muerta, de miedo, mientras tú me miras y yo no se que piensas, pero no me detengo y sigo besando, esta vez tu ombligo forma parte de mis lujurias y tu cuerpo empieza a temblar mientras mis labios bajan, bajan tanto que noto que ya puedo sentirte mía, pero pienso demasiado y me detengo.