Abuelo.

Ya no queda más que el recuerdo,
Un cuerpo frío, un ser querido.
Aquel que hemos perdido,
Que aguantó por nosotros hasta el último momento.
Un roble ya centenario,
sin recuerdos pero siempre arropado
por aquellos que le hemos amado,
que le dimos la mano aún sin notarnos.
Hoy se marcha un ser humano
dejando paso a un nuevo miembro,
no conocerá nunca sus llantos
pero ya ha sentido los nuestros.
Yo he sentido sus azulados fijos en mi,
sus manos buscando mis manos,
escuchar su respirar y sentir
como su corazón a leves pulsos latía.
Siempre tan contento;
Su boina, su café y sus churros,
andaba de mi brazo hace ya un tiempo
y ahora anda en mi memoria sonriendo.

Abuelo, no te has marchado
simplemente no te tengo
me quedo con lo que has luchado
y con tu fuerza entero me mantengo.