Escribiendo en Prosa

Te veo y tiemblo, siento celos irracionales al leerte y temor descontrolado a quererte, veo tu sonrisa en cada palabra salida de tu boca y siento mi amargura en cada silencio que incomoda mi presencia. En los despidos muero entre mejilla y mejilla, con cada uno de los besos, pero me recupero con cada efusivo abrazo.
Socializo cada vez que te encuentro, mejoro con cada ciberconversación y entorpezco mi andar con tu presencia. Deseo que salga el sol para verte la mirada más de cerca y reflejarme en tus lentillas, aguantando la distancia, el latir del corazón, soportando las palabras que de bocas ingenuas salgan. Hoy el sol no saldrá, pero el viento hará el favor de volver a dirigir tus cabellos a mi piel, creara el aliento que mi vida necesita para continuar, creará una sensación en mi pecho de donde nuestras vidas solo obtienen amistad. El sol nos mirará tras las nubes escondido, recordando cada momento, cada risa, cada sentimiento que yo oculte, para después susurrarme el poema más precioso del día.